Pablo Vergara es uno de los pocos jugadores albirrojos que se encuentra solo en San Felipe cumpliendo con la cuarentena. Alejado de su familia y soñado en grande con el ascenso del equipo, charló en vivo desde las redes sociales del Uní Uní.

Su amor por el fútbol nació en Neuquén, ciudad en la que transcurrió toda su infancia y adolescencia. Comenzó a jugar a la pelota en un club de barrio y realizó todas las inferiores en Maronese, mientras viajaba periódicamente a Buenos Aires para probar suerte en los clubes grandes. Cuando terminó el colegio esa suerte hizo efecto y sus cualidades sorprendieron a Banfield, un club de la zona sur de la capital Argentina.

En el “Taladro” debutó con el primer equipo el 14 de abril de 2008 vs. Gimnasia, después de haber ido al banco en la Bombonera la fecha previa, donde no pudo entrar. Allí salió campeón del torneo local en el 2009, año que describió como “una fiesta” y junto a un equipo que recordó con mucho cariño: “Teníamos un equipazo, con un grupo tremendo”, contó. Al año siguiente participó de la Copa Libertadores, momento inolvidable en su carrera, aunque no tuvo la suerte de jugar.

En busca de continuidad se fue a Chacarita, pero un par de lesiones lo descolocaron. Pasó a San Martín de Tucumán , época en la cual tuvo a su primer hijo y luego de una escala por Brown de Puerto Madryn, llegó al fútbol chileno. Lo hizo en Unión La Calera donde pasó un gran año y disputó todos los partidos. Allí se sorprendió con la buena impresión que le dejó el fútbol chileno y aunque quería seguir jugando en el país, retornó a la Argentina. Estuvo en Boca Unidos tres años, tuvo a su segundo hijo y pasó a Almagro. Después de ahí jugó un año y medio en Cipolletti y al tiempo comenzaron a brotar nuevamente sus ganas de volver a Chile.

Fue a fines del 2019 que arribó a la ciudad y donde se llevó una gran sorpresa: “Llegué y quedé impresionado con la infraestructura del Club. Se nota que es una institución que quiere crecer y estar en primera división”, comentó. Su debut dio en la Liguilla de Ascenso vs. Deportes Melipilla, donde el equipo no pudo prosperar pero que según él fue el puntapié inicial de un proceso que hoy transita un gran camino: “De a poco fuimos agarrando ritmo y tomando la idea del profe”, dijo.

Después de declarar su admiración futbolística por Pablo Aimar, se refirió al gran grupo que conforma hoy: “Tenemos jugadores muy buenos en su posición y como dice Edwin, podemos estar a la altura de cualquiera, tenemos plantel”, comentó. Luego de destacar la importancia de que se mejore la situación sanitaria del país, habló de su anhelo para el 2020 respondiendo entre risas: “Ni me lo preguntes que vos ya lo sabes, es lograr el objetivo que nos propusimos con el equipo y que me propuse cuando llegué”, afirmó.

Para finalizar le dejó una palabras a toda afición albirroja: “Vamos a dar lo mejor de cada y uno y dar pelea hasta el último partido. Ojalá el final del campeonato nos encuentre levantando la copa”, comentó y se despidió con un saludo para todos los presentes.