Hay mucho trabajo por delante para los dirigidos de Erwin Durán

Con un nivel muy por debajo de lo acostumbrado, era difícil sacar adelante la tarea de recuperar el liderato en el juego contra Barnechea. En los contrafuertes de San Carlos de Apoquindo, se vio a un conjunto albirrojo muy deslucido en muchos aspectos, al carecer de ideas en la elaboración, además de mostrarse feble en la marca y poco compacto en su armado colectivo, lo que se tradujo en un desorden casi generalizado cuando hubo que ir en busca del empate.

Claramente donde no puede existir critica es en la actitud que mostraron los jugadores; aunque es claro que en el fútbol moderno con eso no alcanza, y por más que se haya luchado, no se logró evitar el traspié que los dejó a 3 unidades del puntero.

Ya en la primera mitad se encendieron las alarmas que sería un encuentro complicado. En ese lapso la escuadra albirroja contabilizó solo una jugada de riesgo, y no fue precisamente por una jugada construida, ya que el cabezazo que metió Gonzalo Villegas fue posible gracias a un despeje defectuoso del arquero huaicochero.

En la segunda parte Unión San Felipe intentó tener mejores argumentos con el ingreso de Tomás Lanzini, pero por más que el volante trasandino buscó generar fútbol, poco a poco sus intenciones se fueron diluyendo a raíz que nunca se puedo dar con un circuito adecuado con el que pudiera dialogar y permitiera a los sanfelipeños llegar con riesgo real sobre el arco rival. Como dato duro solo basta decir que en los 90 minutos los de Durán no dispusieron de ningún lanzamiento de esquina

Finalmente se puede concluir que la derrota dejó lecciones importantes para el futuro inmediato, ya que si el Uní Uní quiere ser actor estelar en este torneo, quedó muy claro que no le alcanzará con descansar en la solidez de su última línea o en el desequilibrio de sus individualidades.