19 Nov 2019
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Bravo, hazaña y clasificación

Unión San Felipe avanzó a los octavos de final de la Copa Nissan Sudamericana tras vencer en dramática definición por penales a Guaraní por 8 a 7. Jaime Bravo contuvo tres penales para convertirse en el héroe de la jornada. El conjunto de Ivo Basay siempre buscó el resultado con mucha actitud y con la conducción brillante de Miguel Mágico González, autor del empate en el segundo tiempo tras una espectacular ejecución de un tiro libre. Héctor Carballo puso en ventaja a la visita en el primer tiempo. Los albirrojos siguen escribiendo una gloriosa página de su historia y enfrentarán a Liga Universitario de Quito, actual campeón de la Recopa Sudamericana, en la siguiente fase, primero en condición de anfitrión. Una verdadera multitud acompañó a los aconcagüinos en el Estadio Santa Laura.

Algunos aseguran que lo que se consigue con sufrimiento, se disfruta el doble. Seguramente aquel que manifestó esa frase no era aficionado de Unión San Felipe. Los corazones en Santa Laura no paraban de latir con fuerza, a medida que el resultado empujaba a la definición por penales y ni hablar de los simpatizantes que por diversas razones se quedaron en el Valle palpitando el pleito a la distancia. Mucho más todavía cuando Pablo Lunatti terminó el juego empatado y lo que era posibilidad se transformó en realidad. Había que seguir sufriendo: en Santiago o en San Felipe, el sentimiento era el mismo, la lotería de los penales probaría, una vez más, el temple de un plantel que en 90 minutos dejó todo en post de la victoria, un grupo de jugadores que con el alma en la mano agotaron sus físicos por una camiseta cada vez más grande.

Durante el desarrollo, Ivo Basay le entregó el mando a Miguel Mágico González y no se equivocó. El trasandino lució, sobre todo en el segundo tiempo, marcando un gol clave y generando un festival de toques y asistencias. Hasta pudo convertir el segundo tanto tapado por el uruguayo Aurrecoechea en gran reacción. Del primer tiempo, hay poco para rescatar, Unión San Felipe dominó con escasas situaciones y Guaraní consiguió la ventaja por el oportunismo de Héctor Carballo quien tomó un rebote en el poste luego del cabezazo del brasileño Texeira. Los paraguayos mostraron poca ambición buscando que el compromiso se definiera en la series de penales. En cambio, empujado por una multitud, el Uní Uní acorraló a su rival y mereció cerrar la historia antes, sin tanta angustia, pero la novela tendría un capítulo final con suspenso, casi una constante para el Uní Uní.

Hace seis meses, Jaime Bravo entrenaba en silencio, castigado por una actitud antideportiva, perdía el puesto a manos del veterano Luis Corvalán. En su interior sabía que tendría revancha, lo que nunca imaginó que ésta vendría en un escenario tan grande y ante los ojos de todo el continente. La serie la comenzó Eros Pérez quien estrelló su disparo en el palo izquierdo del portero visitante, parecía que el aire se espesaba más todavía y no había aire que alcanzara para respirar. Después convertirían Mágico, Páez, Suárez y Vildozo para los albirrojos y Fabbro, Carballo, Paniagua y Guglielmone para El aborigen poniendo la serie 4 a 4 pero con un penal más ejecutado. Guaraní tenía la primera chance para liquidarlo, pero apareció Bravo para atajar el penal de Chávez. Las cosas seguían igualadas. Como una burla del destino, Aurrecoechea copió a su colega y atrapó el débil remate de David Fernández, pero otra vez Bravo se quedó con un lanzamiento, en este caso de Marecos. Quiñones y el propio portero albirrojo cumplieron con el trámite mientras que Sosa y Benítez mantenían abierta la serie. Jonathan Domínguez estrelló su penal en el travesaño y Mendoza tiró el balón  por encima del travesaño para desperdiciar la tercera chance a favor de los suyos. Parecía que todo estaba escrito para los sanfelipeños y en especial para su portero quien luego de la ejecución positiva de Magaña, contuvo su tercer penal en la noche para ser el máximo protagonista de la hazaña aconcagüina. Para disfrutar una revancha personal, pero sobre todo para poner bien alto el nombre de un club tan humilde como soñador. Ahora vamos por más…nadie puede decir lo contrario.