El Gringo de San Felipe

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La pandemia frenó el gran presente de Gonzalo Álvarez, goleador del campeonato de Primera B y nos llevó a recorrer su pasado, su historia y lo que quiere para el futuro.

El nacido en San Felipe abrió la transmisión del Instagram Live del Uní Uní con una gran sonrisa y después de saludar a los fanáticos conectados, comentó el origen de su pasión por el fútbol: “De muy chico tenemos la pelota en la cabeza, somos una familia muy futbolera”. Sus primeros pasos los dio en la Escuela de Luis Quesada, allí comenzó a forjar una de sus grandes amistades futbolísticas con Benjamín Gazzolo.

Cuando tenía siete años se mudó junto a su familia a Miami. “Apenas llegué era chico, no le tomaba noción a lo que estaba pasando y no me costó la adaptación”, contó el joven. Al poco tiempo comenzó a jugar al fútbol en la Academia del Real Madrid, aunque admitió que por momentos descuidaba un poco la pelota ya que le gustaba andar en skate. Además agregó que hizo muchas amistades y reconoció su aprecio por Estados Unidos: “Le estoy muy agradecido a ese país y volvería tranquilamente”.

A los 13 años y de manera inesperada se sorprendió con la noticia de su regreso a Chile: “De un día para el otro me dijeron que volvíamos y yo ya me había acostumbrado a todo allá”, confesó. De nuevo en el país retornó a la Escuela de Luis Quesada y jugó un año en Santa María hasta que un profe lo llevo al Uní Uní.

Desde su llegada hasta su debut en el primer equipo pasaron dos años, tenía 17, cuando entró en el último partido del “Clausura Primera B – 2014” vs. Naval de Talcahuano. “Estaba muy contento, recuerdo que entré de 10” comentó Gonzalo que habló del interés previo que tuvo un grande del fútbol chileno por llevárselo: “Ya estaba en el primer equipo, no había debutado y justo me habían hecho contrato. Llegó Colo Colo y yo tenia que decidir si irme o quedarme…me decidí por San Felipe porque sabía que iba a tener la oportunidad”.

Su camino no siguió de la mejor manera, pasaron varios técnicos y no tuvo la continuidad deseada. En 2017 se lesionó la rodilla y pasó a San Antonio Unido, allí tuvo una buena temporada y logró cambiar la mentalidad: “Me hizo madurar y ver el fútbol diferente”, recordó. Su futuro estaba en San Felipe y con 21 años fue el primero en darse cuenta: “Quería volver y ser el mejor”, comentó alegre. Su nueva llegada al club lo sorprendió con una serie de lesiones que no le permitieron lucirse, pero logró sobreponerse a todas y quedar a disposición del nuevo técnico.

Con respecto a su presente ideal, el Gringo mantuvo los pies sobre la tierra y aseguró que no mira las estadísticas: “No soy de hacerle caso a los número, mi mentalidad es que siempre tengo que ayudar al equipo con algo”. De sus cuatro goles en 2020 el que más le gustó fue el primero y contó que esperaba también marcar vs. Deportes Santa Cruz en la última fecha disputada.

Antes de finalizar remarcó el objetivo del equipo para este año: “Siento lo mismo que todo el plantel, hay un grupo muy unido y estamos metalizados para ascender”. Además declaró que uno de sus sueños es “llegar a la selección” y se despidió con una palabras para la hinchada albirroja: “Se nota el apoyo y se agradece mucho”.

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